Ingredientes
6 huevos
6 corazones de alcachofas
20 gr mantequilla
Unas ramitas de perejil
3 cucharadas de queso parmesano rallado
2 cucharadas de aceite
Sal y pimienta
Preparacion
Batir los huevos con la sal, la pimienta y el queso rallado.
Añadir las alcachofas ya cocidas, mezclar todo. Colocar la sartén con un poco de aceite en el fuego.
Cuando el aceite esté caliente, verter el preparado y, cuando los huevos comiencen a cuajarse, mover la sartén para que la tortilla se desprenda del fondo y de los laterales.
Dar la vuelta y volver a colocarla en la sartén. Dorar la tortilla a fuego vivo durante unos minutos y servir caliente.
Alcachofas rellenas de bechamel con jamon
Ingredientes:
16 alcachofas
1 limón
Sal
Harina
3 huevos
Aceite
Ingredientes para la salsa bechamel con jamón:
100 gr mantequilla
1/2 cebolla picada
100 gr de harina
1 l leche
250 gr de tacos de jamón (serrano o de york)
Pimienta y sal
Preparacion
Limpiar y pelar las alcachofas, frotarlas con limón para que no se oscurezcan. Dejar el tronco y eliminar la pelusa que suelen tener en el centro. Hervirlas en abundante agua, con sal y el resto del limón. Una vez cocidas se enfrían y se escurren con cuidado.
Para la salsa:
Poner en un cazo la mantequilla a fuego lento hasta que se derrita. Añadir la cebolla, la harina, dejar que se frían y a continuación añadir la leche templada, la sal y la pimienta. Remover hasta conseguir una pasta fina sin grumos. Añadir los tacos de jamón a la bechamel. Se introduce la bechamel en el centro de las alcachofas con una cuchara o una manga pastelera.
Rebozar las alcachofas en harina y huevo, freírlas en aceite bien caliente hasta conseguir que se doren.
16 alcachofas
1 limón
Sal
Harina
3 huevos
Aceite
Ingredientes para la salsa bechamel con jamón:
100 gr mantequilla
1/2 cebolla picada
100 gr de harina
1 l leche
250 gr de tacos de jamón (serrano o de york)
Pimienta y sal
Preparacion
Limpiar y pelar las alcachofas, frotarlas con limón para que no se oscurezcan. Dejar el tronco y eliminar la pelusa que suelen tener en el centro. Hervirlas en abundante agua, con sal y el resto del limón. Una vez cocidas se enfrían y se escurren con cuidado.
Para la salsa:
Poner en un cazo la mantequilla a fuego lento hasta que se derrita. Añadir la cebolla, la harina, dejar que se frían y a continuación añadir la leche templada, la sal y la pimienta. Remover hasta conseguir una pasta fina sin grumos. Añadir los tacos de jamón a la bechamel. Se introduce la bechamel en el centro de las alcachofas con una cuchara o una manga pastelera.
Rebozar las alcachofas en harina y huevo, freírlas en aceite bien caliente hasta conseguir que se doren.
Alcachofa
Alcachofas al horno
Alcachofas con arroz
Alcachofas con gambas
Alcachofas con vinagreta
Alcachofas en salsa
Alcachofas rellenas de bechamel con jamon
Canelones de alcachofas
Crema de alcachofas
Corazones de alcachofa con cebollino
Ensalada de alcachofas con almendras
Guiso de alcachofas
Pastel de alcachofas
Revuelto de alcachofas y habas con almeja
Risotto con alcachofas
Salteado de alcachofas
Tortilla de alcachofas
Alcachofas con arroz
Alcachofas con gambas
Alcachofas con vinagreta
Alcachofas en salsa
Alcachofas rellenas de bechamel con jamon
Canelones de alcachofas
Crema de alcachofas
Corazones de alcachofa con cebollino
Ensalada de alcachofas con almendras
Guiso de alcachofas
Pastel de alcachofas
Revuelto de alcachofas y habas con almeja
Risotto con alcachofas
Salteado de alcachofas
Tortilla de alcachofas
Grosella
ORIGEN Y VARIEDADES
Estas frutas son oriundas de Asia y Europa y se pueden ver en estado silvestre en márgenes de caminos o torrenteras. Crecen en terrenos húmedos y en algunos casos, como el pacharán, se pueden encontrar a 1.500 metros de altitud. Maduran durante los meses de verano y otoño. Actualmente, se cultivan especies con fines comerciales, por lo que es fácil encontrarlas en mercados especializados. Los países productores de grosella negra más importantes son: Italia, Bélgica, Holanda e Inglaterra.
Variedades más destacables:
Grosella roja: (Ribes rubrum L. ). Dos variedades muy populares son la Laxto's número 1 y la Red Lake. En estado silvestre se suelen encontrar en torrenteras húmedas y cerca de riachuelos. Son bayas globulosas que crecen formando racimos. Cuelgan del árbol como diminutas uvas translúcidas. Su sabor varía del ácido al agrio y pueden llegar a ser bastante insípidas.
Grosella negra: (Ribes nigrum L.). De sabor amargo y muy ácido, no se suelen consumir crudas. Las variedades más famosas son las Laxton's giant y la Baldwin de cosecha tardía. En Francia las mejores grosellas negras florecen en el área de Dijon, donde se usan para preparar el reconocido licor Creme casis.
Grosella blanca: (Ribes rubrum). Son variedades poco cultivadas de color blanquecino o rosáceo, siendo las más importantes: Versailleise Blanche, Blanche Juterborg y Blanca de Holanda.
SU MEJOR ÉPOCA
Se puede comprar en los meses de agosto y septiembre. A pesar de su aparente fragilidad, se conserva en buenas condiciones durante un tiempo que puede oscilar entre 3 y 10 días.
CARACTERÍSTICAS
Forma: crece en forma de pequeños racimos, y son similares a las uvas pero de tamaño muy inferior. El fruto es redondo y globoso
Tamaño: tiene un diámetro aproximado de unos 7 ó 10 milímetros.
Color: en función de la variedad encontramos frutos rojos, blancos o negros.
Sabor: su pulpa es carnosa y jugosa, de sabor ácido y algo insípido. Está llena de semillas diminutas que no estorban a la hora de consumir el fruto. Al masticar los granos, su piel fina y delicada estalla en la boca, produciendo una agradable sensación refrescante.
CÓMO ELEGIRLAS Y CONSERVARLAS
Al elegir este tipo de frutas es conveniente fijarse en su color, ha de ser brillante e intenso. Deben encontrarse firmes al tacto y secas, ya que las blandas y húmedas se estropean antes. Se suelen deteriorar por deshidratación, rajado de los pequeños granos que las forman o enmohecimiento.
Normalmente el aroma acompaña al aspecto del alimento y suelen ser frutas muy perfumadas.
No se deben adquirir los frutos que no estén maduros pensando que ya madurarán en casa, ya que esto no sucederá. Tampoco es conveniente adquirirlos demasiado maduros ya que pierden su jugo.
Composición por 100 gramos de porción comestible (Grosella roja - Grosella negra)
Calorías (Kcal) 29,3 - 35,1
Hidratos de carbono (g) 6,6 - 4,4
Fibra (g) 5,5 - 5,8
Potasio (mg) 370 - 280
Magnesio (mg) 1,3 - 1,2
Provitamina A (mcg) 60 - 36
Vitamina C (mg) 200 - 40
Vitamina E (mg) 16,6 - 4,2
mcg = microgramos
PROPIEDADES NUTRITIVAS
Estas frutas son de bajo valor calórico por su escaso aporte de hidratos de carbono. Son especialmente ricas en vitamina C las grosellas negras y las rojas, que tienen cantidades mayores que algunos cítricos. En general, las bayas silvestres son buena fuente de fibra; que mejora el tránsito intestinal, y de potasio, hierro y calcio (estos dos últimos de peor aprovechamiento que los procedentes de alimentos de origen animal), taninos de acción astringente y de diversos ácidos orgánicos. Sin embargo, lo que en realidad caracteriza a estas frutas es su abundancia de pigmentos naturales (antocianos y carotenoides) de acción antioxidante. En la alimentación humana, este tipo de frutas constituyen una de las fuentes más importantes de antocianos, que les confieren su color característico y que están junto con ácidos orgánicos tales como el ácido oxálico o el ácido málico, responsables también de su sabor. La vitamina C tiene acción antioxidante, al igual que los antocianos y carotenoides. Dicha vitamina interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
EN RELACIÓN CON LA SALUD
Los antocianos y carotenoides son abundantes en la composición de todas estas frutas del bosque. Desde el punto de vista bioquímico se caracterizan por poseer una elevada actividad antioxidante; neutralizan la acción de los radicales libres que son nocivos para el organismo. Estas propiedades pueden dar lugar a efectos fisiológicos muy diversos; efectos antiinflamatorios y acción antibacteriana de los antocianos, entre otros. Estas frutas contienen, además de los antocianos y carotenoides, otros antioxidantes como la vitamina C. La ingesta dietética de estas sustancias potencia nuestro sistema inmunológico o de defensas del organismo y contribuye a reducir el riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares e incluso del cáncer. Asimismo, la vitamina C tiene la capacidad de favorecer la absorción del hierro de los alimentos, por lo que mejora o previene la anemia ferropénica. Existen ciertas situaciones vitales en las que las necesidades orgánicas de vitamina C están aumentadas, como embarazo, lactancia, tabaquismo, empleo de ciertos medicamentos, estrés y defensas disminuidas, práctica deportiva intensa, cáncer, Sida y enfermedades inflamatorias crónicas. En dichas situaciones, el consumo de bayas silvestres ricas en vitamina C está especialmente indicado.
La fibra es un componente muy abundante en estas frutas, por lo que su consumo habitual durante los meses en los que abundan puede resultar un remedio para tratar el estreñimiento y la atonía intestinal.
Los frutos cuando aún están verdes, son ricos en taninos, que les confiere esa sensación de aspereza en el paladar y resultan astringentes y refrescantes, pero una vez alcanzan su completa madurez, los taninos disminuyen y las frutas adquieren propiedades laxantes, tónicas y depurativas.
Particularmente, los arándanos son ideales para combatir infecciones y para mejorar la circulación periférica. El jugo de arándanos de la variedad roja, ejerce una sorprendente acción antiséptica y antibiótica sobre los gérmenes causantes de las infecciones urinarias, especialmente sobre la Escherichia Coli. En caso de cistitis, se recomienda la toma de un vaso grande lleno de unos 300 mililitros de jugo fresco diario, durante uno a tres meses, como tratamiento y profilaxis.
Además, los arándanos contienen ácido quínico, sustancia que se elimina y acidifica la orina, de modo que evita que se formen cálculos o litiasis renal de fosfato cálcico, no de otro tipo de cálculos.
CÓMO PREPARARLAS
La grosella se puede consumir fresca al natural o en macedonia. Cubierta de leche y azúcar o mezclada con otras bayas (arándanos, frambuesas, moras y fresas) y crema de vainilla para mitigar su sabor ácido, es la mejor manera de tomarla cruda. Una de las preparaciones más apreciadas a base de grosellas rojas es la gelatina. Con ellas, rojas o negras, se elaboran jaleas, mermeladas y confituras para acompañar cruasanes y mantequilla. El atractivo de sus racimos hace que se utilice esta fruta como elemento decorativo en todo tipo de platos; en algunos países de Europa sirve de acompañamiento del cordero.
Granada
ORIGEN Y VARIEDADES
Se sabe que el granado era cultivado en tiempos muy remotos porque se han encontrado indicios del consumo de esta fruta en tumbas egipcias de 2.500 años antes de la era cristiana. Se cree que los cartagineses introdujeron el granado en la región mediterránea a raíz de las guerras Púnicas, de ahí su nombre propuesto por Linneo: Punica granatum. Teofrasto describió este árbol alrededor del año 300 a.C. y Plinio se refirió a él como uno de los frutales más valiosos.
La granada es una fruta arbustiva oriunda de los países del este de Europa (Costa Dálmata y Grecia) y Oriente (Palestina, Irán, Afganistán, Paquistán), es decir, su origen se extiende desde los Balcanes hasta el Himalaya. Actualmente, su cultivo está extendido por diversos países de Europa, Asia y América, siendo destacable en países como Afganistán e Irán, con variedades especialmente perfumadas y sabrosas, Israel, Brasil y California. España es uno de los principales productores del mundo y el mayor exportador europeo. La superficie actual de granado en España supera las 2.500 hectáreas, con una producción próxima a las 20.000 toneladas. Las variedades más producidas en España, sobre todo en Andalucía y la zona levantina (Alicante y Murcia) son: Grano Elche, que madura entre octubre y noviembre, y Mollar de Játiva o Mollar de Valencia, de recolección más temprana, con unos precios de venta generalmente más elevados, debido a la escasez de producto en la época de recolección.
SU MEJOR ÉPOCA
Aunque las granadas empiezan a aparecer en los mercados a mediados de septiembre, es entrado el otoño cuando esta fruta nos ofrece sus granos en toda su plenitud, y se mantiene hasta finales de enero. La granada se debe de recolectar antes de que madure completamente, si no es así, el fruto explota en el árbol. El grosor de su piel hace posible almacenarlas durante meses y que resista bien el transporte.
CARACTERÍSTICAS
Forma: es una baya denominada balausta, de forma redonda.
Tamaño y peso: lnormalmente su diámetro oscila entre los 70-90 milímetros o más.
Color: se dan distintas gamas que van del rojo brillante al verde amarillento o al blancuzco.
Sabor: el interior de la granada está dividido por medio de una membrana blanquecina donde cada receptáculo alberga numerosas semillas de color rosa o rojo de sabor agridulce que recuerda ligeramente al de las grosellas.
CÓMO ELEGIRLA Y CONSERVARLA
Conviene elegir la fruta sin cortes ni magulladuras. Una granada de calidad se presenta ausente de grietas de crecimiento y sin arrugas en la piel, que pueden ser una consecuencia de retraso en su recolección. Es muy importante que la piel esté dura y tersa y que tenga un color vivo con matices marrones. Hay que elegir los ejemplares de buen tamaño y de elevado peso respecto a su tamaño. Se puede abrir cuando la cáscara adquiera un tono pardo. Las granadas se mantienen en buenas condiciones durante varios días si se conservan a temperatura ambiente. Si no se van a consumir inmediatamente, es preferible guardarlas en el frigorífico, y así se alarga su vida útil unas tres semanas.
Composición por 100 gramos de porción comestible
Calorías 31,8
Hidratos de carbono (g) 7,5
Fibra (g) 0,2
Vitamina C (mg) 5,7
Provitamina A (mcg) 3,5
Potasio (mg) 275
Magnesio (mg) 3
Calcio (mg) 8
mcg = microgramos
PROPIEDADES NUTRITIVAS
Es una fruta de muy bajo valor calórico debido a su escaso contenido de hidratos de carbono. El componente mayoritario es el agua y en lo que se refiere a otros nutrientes, tan sólo destaca su aporte mineral de potasio. Este mineral es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. Otros componentes destacables son el ácido cítrico (de acción desinfectante, alcaliniza la orina y potencia la acción de la vitamina C), málico, flavonoides (pigmentos de acción antioxidante) y los taninos. Estos últimos son sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias. Algunas de las acciones de los taninos son secar y desinflamar la mucosa intestinal (capa que tapiza el interior del conducto digestivo), por lo que resultan eficaces en el tratamiento de la diarrea. Los taninos se reconocen rápidamente por la sensación áspera que producen al paladar.
EN RELACIÓN CON LA SALUD
Una vez desgranada, comer los granos puede ser una tarea divertida para los más pequeños, consumida como fruta fresca o como ingrediente de ensaladas para variar al máximo los hábitos dietéticos de los más pequeños.
Por su bajo contenido en calorías e hidratos de carbono, su consumo lo pueden contemplar quienes siguen una dieta de adelgazamiento y las personas con diabetes.
Los taninos que contiene esta fruta le confieren la propiedad astringente y antiinflamatoria en las mucosas del tracto digestivo. La corteza (malicorium) y los tabiques internos son las partes del fruto que más cantidad de taninos presentan. Por ello, el consumo de granada está indicado en caso de diarreas infecciosas, cólicos intestinales, flatulencia (exceso de gases) y estómago delicado. La corteza del fruto y las láminas o tabiques internos que separan cada grano poseen alcaloides con propiedades vermífugas, por lo que son muy eficaces para expulsar la tenia y las lombrices intestinales. Las cualidades antisépticas y antiinflamatorias que se le atribuyen a esta fruta, también se basan en su contenido en ácidos como el ácido cítrico y málico, responsables de su agradable sabor acidulado. El ácido cítrico favorece la eliminación de ácido úrico y sus sales a través de la orina, por lo que el consumo de granada es muy adecuado en caso de hiperuricemia o gota y litiasis renal por sales de ácido úrico.
La granada también contiene flavonoides, pigmentos vegetales responsables del color rojizo de sus granos, de acción antioxidante y antiséptica. Dichos componentes tienen la capacidad de captar radicales libres nocivos para el organismo, por lo que el consumo de granada contribuye a reducir el riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares y de cáncer.
Así mismo, por su elevado contenido en potasio y bajo en sodio, resultan muy recomendables para aquellas personas que sufren hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón. No obstante, su consumo deberá tenerlo en cuenta las personas que padecen de insuficiencia renal y que requieren de dietas especiales controladas en este mineral. Sin embargo, a quienes toman diuréticos que eliminan potasio y a las personas con bulimia; debido a los episodios de vómitos autoinducidos que provocan grandes pérdidas de este mineral, les conviene el consumo de granada.
CÓMO PREPARARLA
Uno de los mayores problemas que presenta la granada al consumirse es la extracción de los granos de su envuelta interior. Una forma fácil de extraer los granos de las granadas consiste en partir la fruta por la mitad, coger media granada, apretar un poco para que se aflojen los granos, y sobre una fuente o plato, con el corte hacia abajo, se la golpea en la piel con el mango de un cuchillo grande (o similar) mientras se le va dando vueltas con la mano.
Otro procedimiento es el siguiente: extraer el extremo del cáliz haciendo un cuadrado con 4 cortes de cuchillo; desde cada una de las esquinas de ese cuadrado, hacer un corte poco profundo (que no toque los granos o muy poco) que descienda hasta el pedúnculo del fruto, en el extremo opuesto. En total 4 cortes. Separar en 4 gajos el fruto y desgranarlo. A continuación, hay que eliminar todas las pieles blanquecinas porque tienen un sabor amargo.
Otro procedimiento es el siguiente: extraer el extremo del cáliz haciendo un cuadrado con 4 cortes de cuchillo; desde cada una de las esquinas de ese cuadrado, hacer un corte poco profundo (que no toque los granos o muy poco) que descienda hasta el pedúnculo del fruto, en el extremo opuesto. En total 4 cortes. Separar en 4 gajos el fruto y desgranarlo. A continuación, hay que eliminar todas las pieles blanquecinas porque tienen un sabor amargo.
Los granos de su envuelta interior. Una forma fácil de extraer los granos de las granadas consiste en partir la fruta por la mitad, coger media granada, apretar un poco para que se aflojen los granos, y sobre una fuente o plato, con el corte hacia abajo, se la golpea en la piel con el mango de un cuchillo grande (o similar) mientras se le va dando vueltas con la mano. Otro procedimiento es el siguiente: extraer el extremo del cáliz haciendo un cuadrado con 4 cortes de cuchillo; desde cada una de las esquinas de ese cuadrado, hacer un corte poco profundo (que no toque los granos o muy poco) que descienda hasta el pedúnculo del fruto, en el extremo opuesto. En total 4 cortes. Separar en 4 gajos el fruto y desgranarlo. A continuación, hay que eliminar todas las pieles blanquecinas porque tienen un sabor amargo.
Los granos de esta fruta se pueden usar en la elaboración de distintos postres como la macedonia; junto al melón y la frambuesa forman parte del combinado conocido como "frutas de la pasión". Los granos macerados con miel, zumo de limón o mosto de uvas tienen un sabor delicioso. La pulpa que envuelve las semillas, mitiga la sed, porque tiene un sabor azucarado con matices agrios, muy agradable. También se emplean para elaborar helados, gelatinas, mousses y cremas. En la Alpujarra de Granada, se hace una ensalada con lechuga y granos de la fruta espolvoreados por encima de las hojas verdes. En los países árabes se elaboran unas tortas de mazapán con abundante recubrimiento de los granos, que también utilizan para relleno en algunos guisos. Los turcos preparan una crema de arroz con almendras, denominada "keskul", a la que añaden algunos granos de granada. En otras cocinas orientales se aderezan con los granos ciertos huevos al plato y el sabor resultante es algo picante.
El jugo que se obtiene de esta fruta denominado granadina, es muy refrescante y posiblemente sea su producto comercial más conocido. Se emplea para hacer jarabes, confituras y helados. Se puede tomar solo o mezclado con otros zumos como piña o limón. La comercialización de la granada como producto de cuarta gama y su uso en la fabricación de mermeladas, jaleas, confituras, zumos, etc., está adquiriendo cada día mayor interés.
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